domingo 27 de septiembre de 2009

Manzanos

Nía, esclava de siete retoños, quedó viuda por la huida de su marido durante la guerra con una sifilítica.

El cadáver nunca fue encontrado, se lo comieron los lobos, en realidad fue la gonorrea, sin embargo, Nía no lo sabe… mejor así.

Viuda fue y en heredera se convirtió: deudas, unos manzanos y una piedra.

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Laún, adicta a las manzanas, compró una biblia y gracias al demonio aprendió a leer.
Memorizola y al cura fue:

-“Siete criaturas son, cuatro niñitos y tres pequeñas.”-susurraba ella a su oído- “Y yo, solo pido los manzanos.”

Sofocose el cura de hambre y se relamió gustoso.

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-“Nía”-cortó el inquisidor-“has sido acusada de brujería, de maldecir, de pactar con el diablo, de negar a Dios todo poderoso, de no acudir a los oficios, de pesar menos que una oca, de hablar con gatos negros, de no transmitir tus conocimientos cristianos a tus hijos…

Nía no escuchaba… ¿para qué?
-… mañana serás quemada en la plaza.”-sentenció al fin.



Yo miraba a la mujer atada fuertemente al palo.
Estaba inconsciente.
Era invierno y no llevaba casi ropa, debía estar congelada, como aquel pajarillo blanco.

-“A menudo pueblo hemos ido a parar ¿eh?”- comentó el ilusionista.

Le observé, tenía una rara expresión en el rostro que me inquietaba y al mismo tiempo me emocionaba.

-“Quieta aquí”-me ordenó y entre pestañeo y pestañeo el ilusionista había desaparecido de mi lado.

El tiempo se detuvo, los copos dejaron de caer, querían ver que sucedía antes de morir en el frío suelo.


El ilusionista, como cuando nos conocimos, se acercó al pájaro de hielo y murmuró dulces palabras para traerla a la vida.


La mujer abrió los ojos de par en par, la plaza estaba vacía, los únicos espectadores: el ilusionista y yo.

El viento removió los copos para hacer correr el tiempo nuevamente.


Las velas prendieron en cada hogar, quemando al cura que al más pequeño de los niños acababa de desnudar.

Llegaron lobos de siniestras sonrisas, que murmuraban cuentos de niñitas perdidas.


En cuanto a la mansión del inquisidor, cayó repentinamente y se cubrió de enredaderas que la borraron del mapa.


La mujer comenzó a reír escandalosamente y congelo la sangre de Laún, que murió de terror, o de asfixia por un trozo de manzana, (está sin concretar, los médicos actuales solo entienden de sangrías.)

El pueblo dormía, los lobos aullaban, el cura ardía cual cerdo y entonces la mujer dejó de reír y comenzó a llorar.
El ilusionista la desató, cayendo ésta de rodillas sobre la fría leña.
-“Escúchame bien… ahora eres una bruja de verdad”-le dijo él.-“Nunca más serás acusada, así que, recupera a tus hijos y usa bien lo que te he dado”

Aterrorizada y entusiasmada vi como los lobos se arrodillaban dejándole pasar hasta mí.

-“Vámonos”-me dijo poniéndose su capa- “Ya hemos montado un buen espectáculo”- y rió por lo bajo.





viernes 19 de junio de 2009

Habrá que coser

Los sastres miraron su obra con pena.
Había sido atacada por un propietario despreocupado.
¡Y en estas condiciones la devolvía el ingrato!.

La verdad, no mostraba muy buen aspecto...
Se miraron entre si preguntandose que podrían hacer para arreglarla.
-Trae aguja e hilo... del resistente...
El mayor de los sastres se introdujo en la trastienda mientras el más joven, pero viejo aun así, envolvia entre sus brazos al titere sin cables.
-A ver que podemos hacerte-susurró.
En una bandeja de plata, el viejo más viejo, entregó a su compañero: Una aguja, un largo hilo rojo y unas gafas de sastre.
Y con manos templorosas y firmes a la vez, se pusieron manos a la obra.

domingo 24 de mayo de 2009

Por fin...

... llueve.

lunes 18 de mayo de 2009

Adiós a la inocencia

La niña le miró con odio y escupió:

-¿Y? ¿A mi qué me importa que no existan los reyes magos?
¿Qué más me da que esos idiotas no sean reales y que las personas en las que confío me hayan mentido desde que nací?
¿Y qué si ya no existen para mi?

Me da igual no volver a creer en nada ni en nadie, !total! ¿para qué les necesito?.

¿Qué más me da si a partir de ahora no vuelvo a soñar con las estrellas que iluminan un desierto repleto de nómadas y espejismos?

Soy mayor y no tengo porque creer en esas tonterías, no tengo porque creer ¿me oyes?
¡No tengo porque creer en
NADA!

¡ME IMPORTA BIEN POCO!


Y con lágrimas en los ojos, la niña salió corriendo del salón, dejando tras de si, al estupefacto gordo de rojo ... junto al árbol de navidad.


domingo 19 de abril de 2009

Ya no te necesito más

-“¿Sabes? Hoy siento que no te necesito, que me he engañado a mi misma hasta tener que apoyarme en ti las 24horas…”


-…


-“Pero hoy siento… ¡No! hoy que no es cierto, que puedo vivir sin ti.”-Y diciendo esto se levantó de la silla, le temblaban las piernas “solo es miedo” se dijo "¡vamos!" y adelantó un paso hacia delante.


Cayó estrepitosamente.

La silla quedó unos metros por atrás, sonriendo, mirándola con superioridad. Durante apenas unos segundos la había creído capaz de irse… pero aún era suya.


La chica lloró en el suelo, tendría que volver arrastrandose, a su silla, una vez más.




domingo 12 de abril de 2009

Nanny nanny!!

La aya cosía mientras los niños corrían escandalosamente a su alrededor.
Ella hacía caso omiso, concentrándose en su labor.
Le eran indiferentes sus risas y chillidos.
Hace tiempo que perdió la capacidad de escuchar los gritos sin sentido.

Cuadro negro

El triste artista, rompiendo cristales, irrumpió en el salón. Todas sus obras salieron de sus sueños y le miraron asustadas.
el pincel fue raptado de sus sabanas y arrastrado hasta el virgen mantel.

El triste artista se encontraba sumido en la más mísera melancolía, de estas que te obsequia con un lazo azul el payaso ahogado.

Arrancó carbón con las manos, quemó poemas y barrió cenizas, lo mezcló con agua de su propia cosecha y pintó el mundo que tenía frente a si.


Negro.


Meses después el desamor se deshizo del "des" y se convirtió en desamor
Fácilmente fue borrado el prefijo de tres silabas.
Y el mundo, nuevamente cogió color.

El viejo pincel fue arrastrado otra vez, pero, en esta ocasión partió de una base negra.
Una lluvia de colores fue mancillando el negro sin piedad comenzando con el blanco…