lunes, 18 de mayo de 2009

Adiós a la inocencia


-->La niña le miró con odio y escupió:
-¿Y? ¿A mi qué me importa que no existan los reyes magos?
¿Qué más me da que esos idiotas no sean reales y que las personas en las que confío me hayan mentido desde que nací?
¿Y qué si ya no existen para mi?
Me da igual no volver a creer en nada ni en nadie, !total! ¿para qué les necesito?.
¿Qué más me da si a partir de ahora no vuelvo a soñar con las estrellas que iluminan un desierto repleto de nómadas y espejismos?
Soy mayor y no tengo porque creer en esas tonterías, no tengo porque creer ¿me oyes?
¡No tengo porque creer en
NADA!
¡ME IMPORTA BIEN POCO!
Y con lágrimas en los ojos, la niña salió corriendo del salón, dejando tras de si, al estupefacto gordo de rojo ... junto al árbol de navidad.

domingo, 19 de abril de 2009

Ya no te necesito más

-“¿Sabes? Hoy siento que no te necesito, que me he engañado a mi misma hasta tener que apoyarme en ti las 24horas…”


-…


-“Pero hoy siento… ¡No! hoy que no es cierto, que puedo vivir sin ti.”-Y diciendo esto se levantó de la silla, le temblaban las piernas “solo es miedo” se dijo "¡vamos!" y adelantó un paso hacia delante.


Cayó estrepitosamente.

La silla quedó unos metros por atrás, sonriendo, mirándola con superioridad. Durante apenas unos segundos la había creído capaz de irse… pero aún era suya.


La chica lloró en el suelo, tendría que volver arrastrandose, a su silla, una vez más.




domingo, 12 de abril de 2009

Nanny nanny!!

La aya cosía mientras los niños corrían escandalosamente a su alrededor.
Ella hacía caso omiso, concentrándose en su labor.
Le eran indiferentes sus risas y chillidos.
Hace tiempo que perdió la capacidad de escuchar los gritos sin sentido.

Cuadro negro

El triste artista, rompiendo cristales, irrumpió en el salón. Todas sus obras salieron de sus sueños y le miraron asustadas.
el pincel fue raptado de sus sabanas y arrastrado hasta el virgen mantel.

El triste artista se encontraba sumido en la más mísera melancolía, de estas que te obsequia con un lazo azul el payaso ahogado.

Arrancó carbón con las manos, quemó poemas y barrió cenizas, lo mezcló con agua de su propia cosecha y pintó el mundo que tenía frente a si.


Negro.


Meses después el desamor se deshizo del "des" y se convirtió en desamor
Fácilmente fue borrado el prefijo de tres silabas.
Y el mundo, nuevamente cogió color.

El viejo pincel fue arrastrado otra vez, pero, en esta ocasión partió de una base negra.
Una lluvia de colores fue mancillando el negro sin piedad comenzando con el blanco…

domingo, 29 de marzo de 2009

La Redecouverte

(esta historia pide ser leida con la primera canción del blog)


La muñeca abrió los ojos y pestañeó tres veces.

Tenía el cuerpo entumecido.

Movió los grandes ojos y un segundo después, le siguió la cabeza que quedó colgando levemente hacia un lado.


Falta de uso.


La alzó nuevamente.


Los pañuelos colgaban del techo.

Y el sol los limpiaba con templado.


Se incorporó.

Y cayó levantando polvo y dibujando una flor con el vestido al vuelo.


Olía a alfombra.


Desató el lazo y se puso sobre sus pies de un salto.

La polilla con bordados dorados voló de su espalda.

Ahora era una muñeca sin alas.

Miró como escapaba a través del espejo oxidado por el roce de las pestañas.

Las puntillas deshilachadas se estremecieron por el banquete.


Polvo acumulándose en la porcelana barata.


Fiesta de telas rozando el mantel.


El suelo se cubrió con la lluvia de cristal.


Y la muñeca fumó ron con pasas sin importar la demolición del caserón.

domingo, 22 de marzo de 2009

Caminando por el pueblo

El anciano sintió, como otras tardes, un temblor, que comenzando en los dedos de los pies terminó en la punta de un blanco pelo atusado por el sol.
Por si alguien le mirase, actuó como si nada, aferró su bastón y continuó caminando despacito, sin mirar atrás, sin silbar a ese perro ya perdido hace tiempo, intentando no hacer caso a lo que se avecinaba rápidamente.
Pero, como siempre, sin poder evitarlo, se detuvo y suspiró mientras alzaba la mirada.
Vió pasar vida ante sus ojos. Era de un tamaño desmesurado, tantas personas... y el ruido, el ruido hizó temblar su riñon derecho, que no el izquierdo.
"Que rapidez..."-pensó.
"Viejo... te queda poco tiempo"
- se dijo a si mismo con el ceño fruncido mirando al horizonte.
Sin embargo, a diferencia de otras tardes, esta vez, una sonrisa asomó entre las arrugas.
Definitivamente, aunque era viejo, aun no era demasiado tarde para coger un tren, daba igual a donde se dirigiera, esa misma tarde, cogeria su primer tren y haría las paces con la modernidad... o por lo menos, una pequeña tregua.